En economía, el trabajo es el esfuerzo humano — físico y mental — aplicado a la producción de riqueza. Es uno de los tres factores de producción clásicos, junto con el suelo y el capital.
Como los frutos del trabajo los produce el trabajador, el unitismo sostiene que le pertenecen y no deberían gravarse. Gravar los salarios significa gravar el esfuerzo mismo, con verdadera pérdida de eficiencia; el objetivo es financiar la sociedad a partir del valor del suelo en su lugar.